Cambiar la joya de piercing del tragus puede parecer complicado, pero tranquilo/a: estás en el mejor lugar. En esta guía completa te presentamos un enfoque paso a paso del proceso de cambio de piercing de tragus, para que puedas hacerlo con total eficacia.
Los pasos para cambiar tu piercing de tragus
Consejos y recomendaciones para un cambio de piercing óptimo
Es importante destacar que el ritmo de cicatrización varía de una persona a otra, influido por diversos factores como la edad, el sistema inmunitario e incluso la alimentación. Por eso es esencial tener en cuenta tu estado de salud personal y tu propio ritmo de cicatrización.
Recomendamos una primera visita de control con tu piercer al mes para ajustar la joya si hace falta. En el tragus (cartílago), acortar la barra suele ser posible al cabo de uno o dos meses, a veces más tarde, y puede plantearse un aro a partir de los 3 meses si todo va bien (ninguna inflamación visible, cicatrización que progresa con normalidad, sin sensibilidad particular). Cambiar la joya demasiado pronto puede alterar el proceso de cicatrización y causar complicaciones.
Paso 1: preparación para el cambio de joya
Antes de cambiar la joya de tu piercing de tragus , asegúrate de tener a mano todo lo necesario. Esto incluye una nueva joya, jabón antibacteriano, gasas y suero fisiológico o una solución salina adecuada.
Asegúrate también de que tus manos y la joya estén limpias, para minimizar el riesgo de irritaciones o infecciones. Lavarte las manos es un paso muy importante para evitar llevar bacterias a tu piercing de oreja.
Paso 2: retirar la joya actual
Después de lavarte bien las manos con jabón antibacteriano, retira con cuidado la joya actual de tu piercing de tragus. Ten paciencia y actúa con suavidad para evitar cualquier riesgo de traumatismo o irritación en la zona perforada.
Paso 3: limpieza de la oreja y de la nueva joya de piercing
Limpia con cuidado tu oreja y tu nueva joya con una gasa y suero fisiológico o una solución salina. Limpiar la oreja y la joya de piercing permite eliminar cualquier suciedad o bacteria que pueda causar irritaciones, inflamaciones o infecciones.
Paso 4: colocación de la nueva joya de tragus
La colocación de la nueva joya se realiza después de haber limpiado tu oreja. Este paso debe hacerse con suavidad y paciencia. Como el tragus es una estructura anatómica pequeña, formada por cartílago y cubierta de piel, es importante colocar la joya con mucha suavidad.
Puedes cambiar la joya de tu piercing tú mismo/a o acudiendo a un profesional del piercing. Para tu primer cambio de joya, te recomendamos encarecidamente consultar a un experto en piercing. Los piercers cuentan con el saber hacer y la experiencia necesarios para llevar a cabo este proceso de forma segura y eficaz, minimizando así cualquier riesgo para tu oreja. Podrán evaluar la fase de cicatrización de tu piercing de tragus. Gracias a su experiencia, podrás tomar una decisión informada, priorizando siempre la seguridad y el bienestar de tu oreja.
Si prefieres cambiar tu joya de piercing de tragus en casa, te recomendamos pedir ayuda a alguien cercano, ya que las joyas roscadas son prácticas para llevarlas mucho tiempo, pero más complicadas de colocar. Asegúrate de que tus manos estén siempre limpias. Presta mucha atención a la cicatrización de tu piercing.
Paso 5: cuidados después del cambio
Por último, después de colocar tu nueva joya, limpia de nuevo la zona alrededor del piercing con tu solución salina o tu suero fisiológico. Esto ayuda a prevenir irritaciones y asegura que la zona se mantenga limpia. En los días posteriores al cambio de joya, limpia la zona con regularidad. Si tienes dificultades, como irritaciones, inflamaciones o infecciones, no dudes en acudir a un profesional.
Una vez colocada tu nueva joya, tómate un momento para volver a limpiar con delicadeza la zona alrededor del piercing usando tu solución salina o tu suero fisiológico. Este gesto es esencial para reducir el riesgo de irritación y mantener una higiene óptima. En los días siguientes al cambio de joya, mantén una rutina de limpieza de la zona. Si tienes problemas como irritaciones, inflamaciones o infecciones, no dudes en consultar a un profesional con experiencia.
Siguiendo estos pasos, deberías poder cambiar tu joya de piercing de tragus con total seguridad. Recuerda que la paciencia y la higiene son la clave para evitar complicaciones y garantizar un cambio de joya sin dolor.












